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Rueda de prensa de presentación de Yokota Shintaro (Mamiya Shotaro) como nuevo integrante de los Hanshin Tigers en 2014, donde recibió el número 24, el mismo que llevó el legendario bateador del equipo Hiyama Shinjiro. Un debut por todo lo alto como uno de los novatos más prometedores. Egresado del instituto Kagoshima Jitsugyo, referente del béisbol escolar, Shintaro no pudo cumplir el sueño de jugar en el Koshien, pero su instinto para el béisbol y su potente swing llamaron la atención del scout de los Hanshin Tigers, Tanaka Hideta (Maruyama Tomomi). A la altura de esas expectativas, Shintaro consiguió un puesto en el equipo titular en el tercer año de su carrera profesional. Sin embargo, al año siguiente lo asaltaron fuertes dolores de cabeza de causa desconocida y visión borrosa. Los análisis revelaron un tumor cerebral. Ante ese diagnóstico inesperado y las palabras del médico —«olvídese del béisbol por ahora»—, Shintaro sintió que el mundo se le venía abajo, justo antes de que comenzara la temporada en la que tanto se esperaba de él. Tras una delicada operación de 18 horas, le esperaba una dura recuperación sin visión. Su madre Manami (Ishida Hikari) permaneció a su lado día y noche en el hospital, cuidándolo y animándolo. Lo que sostuvo a Shintaro en los momentos de mayor desesperación fue la presencia de su familia y las numerosas cartas de sus seguidores. Al salir del hospital, firmó como jugador de desarrollo con el objetivo de volver al primer equipo. Aunque su cuerpo recuperó fuerzas, la visión no regresó. «He decidido dejar el béisbol.» Después de enfrentarse a una enfermedad repentina y luchar con una determinación inquebrantable, el último partido de la carrera de Shintaro llegó 1096 días después: un partido oficial en el que, en la octava entrada con dos outs y dos corredores en base, se dirigió a toda velocidad hacia su posición en el jardín central con el corazón lleno de emociones. Instantes después, ocurrió el «milagro» que ni el propio Shintaro esperaba.




















